Cómo trabajamos

Cada año decidimos el número de yeguas que queremos cubrir y pensamos el producto que queremos obtener. Es decir, si queremos un potro con aptitud para el trabajo con ganado, elegimos una de nuestras yeguas con tal aptitud y en cuyo pedigree predominen caballos que sean un referente en disciplinas de trabajo con ganado. A su vez, el semental se elegirá considerando las mismas aptitudes y pedigree. Aunque normalmente cubrimos con nuestros propios sementales quarter, en ocasiones, optamos por diversificar y criamos con caballos de otros criaderos. Nuestra intención, es conseguir potros con los mejores orígenes para que, a su vez, se conviertan en un referente dentro de su especialidad.
 
Para nosotros, lo más importante, es el bienestar de nuestros animales, de ahí que sigamos unos ciclos de rotación para que nuestras yeguas puedan mantener su inmejorable condición física entre gestación y gestación.
 
Cuidamos con esmero la alimentación de nuestros animales, muy especialmente durante el periodo de gestación y lactancia. Disponemos de paddocks para los caballos pero, generalmente, disfrutan de libertad en grandes extensiones de terreno. Nuestras instalaciones se hallan en plena naturaleza, en una finca de más de 170 hectáreas, con zonas prácticamente llanas y, otras, con considerables desniveles. Las condiciones geográficas del lugar son muy adecuadas para que el caballo consiga una inmejorable condición física y psíquica.
 
Respecto a nuestros potros, iniciamos su educación inmediatamente después de su nacimiento, una vez el potro se ha amamantado por primera vez. Siguiendo los consejos de Juan Araquistain, experto en doma natural y con cuya colaboración contamos, procedemos a  la práctica del  “imprinting”. Se trata de la primera lección que permitirá la asociación con las personas y la relación de confianza, además de  la desensiblización del animal. A través del imprinting correctamente realizado, y durante varias sesiones, habituamos al potro a todo aquello que nos parece necesario.
 
Llegado el momento de separar al potro de su madre-aproximadamente a los 5 meses- estando ya el potro habituado a la cabezada de cuadra, le enseñamos a ir del ramal y lo sociabilizamos compartiendo territorio con otros potros.
 
En nuestras instalaciones admitimos la posibilidad de que el comprador de nuestros potros nos los deje a pupilaje. En este caso, proseguimos con la educación del animal. Recomendamos siempre a nuestros clientes participar activamente en esta etapa del adiestramiento.
 
Antes de cumplir los dos años, el potro deberá estar habituado a trabajar en la pista y aceptará la silla de montar y el bocado. A partir de este instante, se debe tomar una decisión respecto a la doma del animal.
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