Al port del comte (dia 1) Gaià-Montclar

Salimos de la Codina! Calculamos que el trayecto es de algo más de cien kilómetros pero con algunos puntos complicados que pueden hacernos desviar y complicar el itinerario que hemos programado. Contamos con el soporte de un coche y un remolque que, en caso de emergencia, nos pueden ayudar. Hemos cargado provisiones -en especial, para los caballos-, una tienda de campaña y varias cosas que nos pueden ser de utilidad.

Nuestro primer objetivo es cruzar el Llobregat, sin tener que bajar muy al sur. No salimos muy temprano como era nuestra intención. Así que, a un paso decidido, nos dirigimos a Navàs, siguiendo la riera de Gaià, pasando por las masías la Noguera y el Genescà. Siguiendo siempre el camino más próximo a la riera, llegamos prácticamente hasta la carretera de Navàs a Prats de Lluçanés, donde hay un pequeño puente. En este punto, abandonando el curso de la riera y sin cruzar la carretera, encontraremos el GR 176 -GR son senderos de gran recorrido marcados con rayas rojas y amarillas-, que tomaremos dirección a Cardona, pero que dejaremos al llegar a Navàs.

Pasamos, primero, por la Masía Vilagaià y, luego, por  Cal Tiquet, hasta llegar al puente sobre el río Llobregat que cruzamos desmontados pues circulan coches en ambas direcciones. Esta  parte es la más molesta del trayecto, coches, calles asfaltadas, rotondas, etc., hasta salvar otro de los mayores obstáculos del recorrido: el Eix del Llobregat.

Una vez superado este escollo, seguimos caminos paralelos a la carretera de Viver i Serrateix, hasta llegar a Viver. El primer tramo es un poco molesto pues hay que sortear muros y vallas para el ganado pero, al llegar a la altura del  km 2 de la carretera, seguimos un PR -senderos de pequeño recorrido marcados con rayas amarillas y blancas- hasta Viver.  En este tramo, con caminos chulos y vistas al Berguedà, Bages y Solsonés,  hicimos algún galope y  divisamos nítidamente, a lo lejos, nuestro objetivo final -aunque todavía a dos días-

En Viver hicimos nuestra primera parada y comimos disfrutando de unas maravillos vistas prepirenaicas.

Luego de la pausa nos dirigimos a San Joan de Montdarn, monasterio Románico del siglo IX, que también forma parte de la ruta de las 20 ermitas románicas. Para ello, desde Viver seguimos un PR dirección a Montmajor y a Montclar.

Sant Joan de Montdarn, a parte de ser una obra muy bonita del románico, tiene unas buenas vistas. Allí, hablamos con un señor muy simpático que nos contó que él hacía la misma ruta de joven con su rebaño de ovejas…

museuSeguimos nuestra ruta dirección a Montmajor -por error pues nuestro objetivo real era Montclar-  ya que el camino no estaba muy bien señalizado. Pero, como decía, nuestra intención era llegar a Montclar donde habíamos llamado para procurarnos alojamiento y comida.

En Montmajor, la gente, muy amable. Entre las personas con las que conversamos se encuentra un señor del Museu d’Art del Bolet, que mientras bebíamos, y nos explicaba cómo llegar a Montclar, nos mostró algunas de las piezas expuestas. (Figuras de cerámica de setas muy logradas).

bergueda

Aquí el camino antiguo de Montmajor a Montclar se mezcla con la carretera  y hay mucha pendiente. Aunque las vistas son muy bonitas y te encuentras con masías muy chulas, no es el mejor tramo para hacer a caballo, y lo hicimos desmontados.

En Montclar nos recibió una vista bien iluminada de la iglesia. A la altura de sant Joan de Montdarn habíamos empezado a llamar para alojamiento y cena. Calculamos que podríamos llegar a Montclar antes de que se hiciera de noche y la suerte hizo que pudiéramos encontrar lo que precisábamos.

En l’Hostal de Montclar, el ambiente era tan auténtico como agradable y la cena abundante y deliciosa. Allí compartimos la cena con nuestros compañeros de intendencia -con el coche y sin el remolque- provistos de todo lo necesario para los caballos.

En la Rectoria de Montclar, nos pusieron en contacto con un señor muy amable que nos dejó un lugar para los caballos y nos contó muchas anécdotas de Montclar. La encargada de la Rectoría  fue muy atenta y servicial. Tuvimos  mucho más de lo que necesitábamos: cocina, utensilios, baño para una buena ducha y, sobretodo, camas limpias y bien arregladas, donde pudimos dormir muy a gusto.

Link a wikiloc

Deja un comentario